Mi primer día en el trabajo ha sido muy duro. He dormido poco más de dos horas y ni siquiera me he podido tomar la pausa para el café, tenía que esperar a que me trajeran el contrato. En otra circunstancias no tiene porque ser problemático estar en modo zombie, pero se supone que me pagan para hacer cosas que requieren ejercitar las neuronas y siendo mi primer día no podía mostrarme cansado.
Cuando al final JefeSupremo se ha presentado con el contrato ya era pasada la una. Imaginaos la escena... Bajo la cabeza para echar una vistazo al papeleo, así como empiezo a leer esa verborrea legal aparece todo el sueño acumulado. Entro en standby durante medio segundo pero el peso de mi propia cabeza me despierta. JefeSupremo ha visto que cabeceaba así que disimulo haciendo como que estiro el cuello.
- Estas sillas... es que son muy malas y me dan tortícolis.La verdad es que, dentro de lo que cabe, ha sido un día tranquilo. Me han presentado a la jefa (permanece a la espera de mote) y me han explicado un poco mi función. Mi trabajo es desarrollar nuevas funcionalidades y arreglar incidencias para lo que llamaremos NocaniSoft. Es un programa inmenso, tiene más opciones que MacGyver con una caja de herramientas. El principal problema es que los desarrolladores anteriores se han procurado su futuro en la empresa haciéndose difícilmente reemplazables. Esto quiere decir que no han dejado ninguna documentación del diseño y funcionamiento del software. ¡Ni siquiera han hecho el manual de usuario para los clientes!
- Pero si no llevas ni un día aquí...
- ¡Ya le dije en la entrevista que yo me adapto rápido!
Me quieren programando para ya, puedo sentir la presión de JefeSupremo en la nuca. El problema es que, como es lógico, voy a tardar un tiempo en aprender qué coño es esa cosa con tantos botones. Mañana intentaré hablar con la jefa para pedirle que me haga un curso exprés de NocaniSoft a nivel de usuario, a ver si así le consigo un seudónimo más apropiado. Y de paso también que me diga donde está el baño porque me he estado aguantando todo el día por vergüenza a preguntar. Encima tengo la fuente de agua de la oficina al lado y, por si fuera poco, ha estado lloviendo todo el día. Un poco más y me explota la vejiga. Pero había que aguantar, hasta que no estuviese todo firmado no se se podía considerar una baja laboral.
Próximamente más historias de oficina.


